Aún están a tiempo de ir a otro blog a leer otra cosa.

Voyeurismo Lírico es un polvoriento depósito de ideas al que vengo a divagar desde los quince años. Encontrarás artículos de opinión sobre ética, política y otros temas relacionados con la filosofía, así como también mis incursiones en la prosa poética y otras manifestaciones de la retórica.

Mis escritos son crípticos hasta para Turing y mis pseudoensayos son políticamente incorrectos (dos cualidades que, para colmo del lector, considero sendas virtudes). Las entradas con publicación previa al 2012 son francamente malas, y me avergonzaría de su existencia en la red si no fuera porque me recuerdan que, a pesar de todo, he aprendido a escribir durante estos años.

Bienvenido al blog que nadie lee, del infortunado estudiante de filosofía que tiene ínfulas de escritor pero vive en Venezuela.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La Pistola Demócrata.


Está de moda que los políticos se hagan llamar defensores de la democracia, incluso cuando la opinión de sus ciudadanos se la pasa por el forro, y sus "ideales" los defienden a punta de pistola - cosa que, sin duda, es muy democrática - Y callando a los que están en contra (Callándolos o desapareciéndolos).

Según se infiere en la esencia de la democracia, el presidente es un empleado de sus ciudadanos, un vocero a la hora de tomar las decisiones que más convienen a todos y que entre todos decidieron llegando a un punto en común. El presidente es, pues, otro ciudadano mas, uno que, en vez de dedicarse a la arquitectura, a la medicina, a la hotelería o a la física, se dedica a velar por el orden y la seguridad de un país, y por la protección de los derechos de sus ciudadanos.

Entonces, ¿por qué nuestro empleado nos restringe?, ¿nos limita?, ¿nos prohíbe?...¿por qué nos dice que el hará el trabajo como el lo considere si somos nosotros, los ciudadanos, quienes tenemos el derecho de exigir capacidad y resultados de su parte? ¿Por qué se nos reprime cuando tenemos todo el derecho de quejarnos si no estamos de acuerdo? Y más importante, en estas democracias que abundan tanto en está época moderna, donde los gobiernos inflan a impuestos a sus ciudadanos más productivos, con la excusa de retribuirles en beneficios ¿es ético que el gobernante de un país sea quien vive en más lujo, gastando el dinero que no es suyo?

Es cierto que, si bien el líder de un estado (en teoría) debería ser el hombre mejor capacitado, instruido y preparado para la labor (una labor de suma importancia, pues se trata de la defensa de la integridad y libertades de muchos seres humanos) y solo por ello merece un pago elevado y unas condiciones de vida de acuerdo a la labor que realiza (principio básico del único tipo de gobierno meramente democrático, donde cada cosa va a cada quien según su capacidad: El capitalismo), al parecer hay ciertos presidentes que sienten (y les hacen sentir) que son dioses, que merecen pasar por encima de sus labores y atribuirse el derecho de mover los destinos de sus ciudadanos como si se tratase de peones de ajedrez, así como de decidir por su cuenta cual es el sueldo que le corresponde, y tomarlo sin consultar del dinero de los impuestos.

Sucede que la gran mayoria de estos "empleados del pueblo" creen que ser un representante de los intereses de la mayoría significa tener el permiso de decidir por la mayoría cuales son los intereses que realmente les convienen. Alguién dijo que el poder cambia a las personas. Yo creo que las personas que buscan el poder sobre los demás, son malvadas de espiritu.

Entonces, cuando uno ve que un presidente arrolla a su pueblo, el, el encardo de defender nuestros derechos es el primero en violarlos, uno se pregunta: ¿Quien le ha dado el derecho?

Cierto. Nosotros.

El problema del sistema democrático no reside exactamente en los lideres que cinicamente dicen representarla (mientras escupen en cualquier ideal de libertad y participación) sino en los pueblos que buscan y alzan a estos lideres sedientos de poder, y por si fuera poco, les piden constantemente que tomen más y más poder de acción sobre sus propias vidas.

El problema es que la democracia se puede convertir en un arma de doble filo en el momento en que el sistema está diseñado para que un jefe de estado tenga tanto poder que pueda declararse incluso más importante que los ciudadanos de un país, teniendo acceso a las fuerzas armadas para usarlas, no en defensa del ciudadano honesto y libre, sino en su contra, en forma de represión, y, lo que puede ser hasta más peligroso, acceso total a la economía. No es difícil darse cuenta que eso lo convierte en dueño de nuestro dinero y se sienta libre de decidir como, cuando y donde podemos usarlo, e incluso, de cuanto debemos poseer, y, según lo correcto de sus gestiones, del valor que esa moneda pueda tener o no.

Quiere decir que el fruto de nuestros estudios, esfuerzo y trabajo duro depende, no de su valor, sino de la gestion de un politíco en una oficina. Un presidente se convierte, prácticamente, en el dueño de nuestros destinos desde el momento en que le damos el derecho de manejar la economía.

Llegando a ese punto, la diferencia entre una "Democracia" actual, y una dictadura o autocracia, apartando la ilusión del voto, es que al menos en las dictaduras son lo suficientemente honestos para decirnos de frente que harán con nuestras vidas lo que les de la gana.

Pero desgraciadamente es la misma mayoría, el pueblo temeroso, facilista e irresponsable, el que desea que sea el presidente (esa figura icónica supuestamente superior al resto, que jura saber cuales son realmente nuestras necesidades) el que tome las decisiones por ellos. El mismo pueblo es el que desea que los miembros del "gobierno" controlen, evalúen, prohíban y decidan lo que crean conveniente para su futuro. Quieren que les digan que hacer con sus vidas y como deben hacerlo, como una tribu que clama a un líder que los dirija.

Decimos que no nos importa perder nuestros derechos y libertades con tal de no cargar con esa responsabilidad. Y clamamos que es justificado hasta el derramamiento de sangre si así lo desea el jefe.

Somos los culpables de la perversión de la democracia, les hemos dado mas poder a los politicos de los que les deberia corresponder, cosa que hace de unas elecciones el proceso más injusto y el fraude más grave de la democracia. En el momento donde una votación se lleva a cabo, no para elegir a al vocero más apto, sino para decidir el futuro de nuestras vidas, deja de ser democratica, o justa, ni puede ser visto como algo bueno y civilizado.

La democracia paso de ser un sistema donde el total de habitantes de un territorio pudieran llegar a un acuerdo sobre quien debía ser el encargado de velar por el cumplimiento de la ley y la defensa del individuo, a un montaje primitivo donde una gran mayoria aplasta a una minoría y la obliga a adoptar los planes de futuro que el resto considere mejores, sean estos buenos o malos.

Puesto que el factor racional no está en juego (si lo estuviera no pondriamos en votación semejante poder) sino que, se decide lo bueno o lo malo, no en base a lo objetivo, sino a la cantidad de personas que amparen un determinado punto de vista, se puede dar el caso de una tirania de la mayoría, o la particularidad de que la mayoría de ciudadanos sean ignorantes, o corruptos o masoquistas, y se de lo que fue descrito por Polibio como una Oclocracia.

Nosotros, repito, somos los culpables. Pedimos paraisos, exigimos milagros, nos atribuimos derechos que no lo son, y los queremos hacer ver como intrinsecos, de primera necesidad, como el derecho a una casa, o a una escuela, y al hacerlo no nos damos cuenta que no existen tales derechos, que lo que deberíamos pedir es el derecho a poder trabajar y comprar una casa y que nadie pueda venir a robarla o expropiarla. O que el derecho a estudiar pasa primero porque hayan profesores que deseen impartir conocimientos, y que la unica forma de exigirles que lo hagan sin recompensarlos de alguna manera es mediante la esclavitud.

No nos damos cuenta que nos comportamos como si se tratara de un genio de la lampara que vendra a ordenar nuestra vida, a darnos y darnos y a resolver la responsabilidad que a nosotros nos toca de hacer nuestro destino. No nos damos cuenta de que si le pedimos a otro que actue por nosotros, es inmediatamente necesario que le demos el volante de nuestra vida y nos sometamos a sus designios. Ni se han detenido a pensar que cualquiera que desee mandar sobre la vida de otros padece de problemas que pueden ser muy peligrosos.

Un presidente cuyo trabajo debería ser protejer nuestra libertad de hacer la vida de la manera que nosotros veamos correcta, y cuyo unico poder residiria en contemplar que cada ciudadano lo haga de la manera más honesta y racional posible, como justa medida para proteger la integridad y libertad de los demás. Y que en vez de ello, se le pide justamente lo contario. Mientras pedimos a grito libertad, exigimos que nos manejen la vida, y pocos se dan cuenta, o no quieren darse cuenta de esto. Y cuidado con quién se atreve a denunciarlo.

El deber de un presidente - debería ser- velar porque los derechos de sus ciudadanos se cumplan y de otorgarles un ambiente de equidad donde el que fracase con su vida sea por que no quiso darle un buen uso. Donde podamos elegir a nuestro juicio (consciente y racionalmente por supuesto) el rumbo de nuestras acciones, lo que queramos ver o no ver, a donde queramos ir o estar y de protegernos de cualquiera que atente contra esto, contra nuestras libertadas y seguridad, y darle castigo justo.

Es eso, simplemente eso, yo no necesito que mi presidente me regale nada, ni que me diga que estudiar ni que ver en la television, lo único que puedo esperar es salir a la calle y que nadie atente contra mis libertadades, salir sin miedo a perder mis bienes, o peor, mi vida. Saber que no me discriminaran por mi procedencia, o por mi color de piel, sea blanco,negro,verde o azul. Que nadie desencadenara guerras, intrigas, violencia o miedo en mi nombre.

Pero La democracia es un concepto corrompido que nunca funcionara mientras nuestros "lideres" nos traten en relacion dueño-esclavo y menos aún si es el pueblo quien desea hacer el papel de esclavo; Nos esperan para servir para los intereses de estos buitres enflusados.

Es como un enorme mecanismo que termina con una pistola en la sien de todo aquel que no este de acuerdo con la gran mayoría, o con el amado presidente; en donde la democracia solo vale para los que apoyan al estado, mientras que los demás serán siempre tratados de herejes por discernir.


Firma: La democracia es posible, y también un sistema de gobierno honesto. Pero no pretendan honestidad ligada con la búsqueda de poder. No pretendan bondad en las ideas defendidas a balazos.

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