Aún están a tiempo de ir a otro blog a leer otra cosa.

Voyeurismo Lírico es un polvoriento depósito de ideas al que vengo a divagar desde los quince años. Encontrarás artículos de opinión sobre ética, política y otros temas relacionados con la filosofía, así como también mis incursiones en la prosa poética y otras manifestaciones de la retórica.

Mis escritos son crípticos hasta para Turing y mis pseudoensayos son políticamente incorrectos (dos cualidades que, para colmo del lector, considero sendas virtudes). Las entradas con publicación previa al 2012 son francamente malas, y me avergonzaría de su existencia en la red si no fuera porque me recuerdan que, a pesar de todo, he aprendido a escribir durante estos años.

Bienvenido al blog que nadie lee, del infortunado estudiante de filosofía que tiene ínfulas de escritor pero vive en Venezuela.

viernes, 15 de junio de 2012

Mi Mente Se Fue Para Antares




Antares, Betelgeuse, estrellas colosales, algunos de los cuerpos celestes más grandes conocidos en el universo, tan imponentes que podemos apreciar su brillo a cientos de miles de años luz de distancia, como faros en el firmamento que nos invitan a descubrir e indagar en lo complejo de esta vida y todo cuanto nos rodea.

Lo más fácil es sentarse a ver la estrellas y sentirse insignificante, verse desde un punto de vista minúsculo, iniciar las comparaciones entre nosotros y las hormigas, resignarnos a la idea de que, cómo nuestra vida es resultado de simples coincidencias, por ello carece de valor o sentido.

¡Vaya forma de pensar! concebida por la mayoría como una suerte de actitud romántica, o poética. El contemplar lo increíble y sentirse inmerecedores, o inferiores, el auto-denominarse “tan solo ínfimas partículas desperdigadas entre la materia oscura” y nada más. Bien, yo no estoy de acuerdo.

Esa es una idea que solo se puede aceptar cuando nos quedamos en la superficie, sin indagar realmente en el asunto, en la belleza del asunto. Cuando yo miro hacia las estrellas me sorprendo ante una realidad, en la que el ser humano, con una vida tan corta y unas condiciones físicas tan limitadas, armado únicamente con la razón y el ingenio, ha logrado conocer la forma, la distancia, ubicación y características de miles y miles de estrellas y planetas, de sitios tan recónditos y magníficos que sobrepasan la imaginación...
¿A qué quiero llegar? Bien, hablar de insignificancia al contemplar el universo es un insulto a esos hombres que nunca sintieron humillación frente a lo desconocido y lo desafiante, sino que sus aspiraciones y propósitos fueron más allá de los "imposibles”, creciendo y haciéndose más grandes que los mismos planetas que estudiaron y detallaron.

No me imagino que noción primitiva tendríamos ahora de nuestro mundo si Johannes Kepler, Nicolas Copérnico o Galileo hubieran abogado al sentimiento de inferioridad antes que a su curiosidad. ¿Qué sería de la filosofía griega si Tales de Mileto no se hubiera fascinado con el cielo nocturno? (Al punto, como dicen, de caer en pozos, distraído) ¿Qué sería de nuestra noción moderna del universo sin la audacia y brillantez de los Albert Einstein, Carl Sagan, Stephen Hawking… Y es que esa actitud de conformismo, incluso victimismo ante la realidad, esconde un trasfondo más complicado y peligroso. Nos invita a abandonarnos a la incapacidad, a vivir bajo la excusa permanente de una incapacidad intrínseca, como justificación a nuestra falta de ambiciones o valores.

Es necesario darse cuenta de que lo que creemos como "imposibles" no son siempre tan imposibles, que el azar no es una regla de la vida y que someternos a él como única verdad, como excusa para ceder el control de nuestras vidas a lo desconocido, es lo mismo que apagar nuestros sentidos, nuestra razón…y quizás hasta peor.

Cada vez que afrontemos algo más grande que nosotros, cada vez que veamos a un horizonte vació, una pila desordenada, una hoja en blanco, ¿vamos a dejar que la impotencia nos invada, que el sentimiento de desorientación nos guié hasta el desinterés y nos arroje a un viaje en donde nosotros no somos los pilotos?

La belleza del cielo nocturno, las luces en contraposición a la oscuridad, ver hacia el infinito contemplando la inmensidad... ¿no debería generar esto un sentimiento de ambición igual de enorme? ¿No debería, esa misma curiosidad con la que observamos, despertar en nosotros la necesidad de búsqueda en vez de la resignación de la inmovilidad? Supongo que depende de la mirada con la que se enfoque, de la persona y sus premisas.

Y sin embargo cada quien es merecedor de sus propias ideas, así pues, aquel que desee asumirse insignificante, merece ser tratado como insignificante (y en realidad así sería). A mí el mundo y sus misterios no me atemorizan, más bien me motivan. ¿Por qué dejarme obsesionar, como otros, por la autodegradación, si puedo evadir el conformismo y dejar de asumir mi existencia como algo de lo que avergonzarme.


Firma: Que tu mirada brille con el resplandor de Antares.

2 comentarios:

  1. Manuel: Fantastico tu articulo felicitaciones.

    "Una persona usualmente se convierte en aquello que el cree que es. Si yo sigo diciéndome a mi mismo que no puedo hacer algo, es posible que yo termine siendo incapaz de hacerlo. Por el contrario si yo tengo la creencia que sí puedo hacerlo, con seguridad yo adquiriré la capacidad de realizarlo aunque no la haya tenido al principio. (Gandhi)

    ResponderEliminar

Todos los derechos reservados.

Todos los articulos aquí publicados son única y exclusivamente de la autoría de Manuel Gerardi Y tanto estos como el Kuaguro están protegidos bajo derechos de autor.



















Buscar este blog