Aún están a tiempo de ir a otro blog a leer otra cosa.

Voyeurismo Lírico es un polvoriento depósito de ideas al que vengo a divagar desde los quince años. Encontrarás artículos de opinión sobre ética, política y otros temas relacionados con la filosofía, así como también mis incursiones en la prosa poética y otras manifestaciones de la retórica.

Mis escritos son crípticos hasta para Turing y mis pseudoensayos son políticamente incorrectos (dos cualidades que, para colmo del lector, considero sendas virtudes). Las entradas con publicación previa al 2012 son francamente malas, y me avergonzaría de su existencia en la red si no fuera porque me recuerdan que, a pesar de todo, he aprendido a escribir durante estos años.

Bienvenido al blog que nadie lee, del infortunado estudiante de filosofía que tiene ínfulas de escritor pero vive en Venezuela.

domingo, 1 de julio de 2012

Sobre El Relativismo




Relativizar la verdad, someterla al reino de la opinión, negar como argumento- y esto es, negar todo- pese a parecer una herramienta contra los absolutos es en realidad es la forma más sencilla de emitir un absoluto. Sencilla en cuando al mínimo esfuerzo de pensamiento que es requerido. Es pretender la sabiduría al tiempo que se la niega, junto a toda posibilidad de conocimiento sobre el tema. 

Es una forma de decir: Tu conocimiento vale lo que mi ignorancia. Es la destrucción, no la creación de ideas. La destrucción de la mente, el odio a la razón y a la virtud, de la mano de quienes desean violar las causas para obtener las consecuencias. Desean la satisfacción del reconocimiento ajeno, el reconocimiento que se da frente a una verdad, y para ello destruyen toda regla racional. 

Desearían un mundo sin estándares de moral o verdad para no sentir remordimiento cada que prostituyen sus propios principios, cada que tratan de imponer aquello que el fin justifica los medios.


Pero relativizar la verdad es una contradicción. En tanto que todo negativo como argumento requiere de aquello que es negado para sustentarse, y siendo la postura relativista una suerte de ''No existe la verdad'' o ''No existen los absolutos'' Yo respondería:  ''¿Absolutamente seguro?''

Cuando negamos algo, o expresamos la inexistencia, es porque tenemos parámetros que nos dictan de que va la existencia. De lo contrario ni siquiera tendría sentido hablar de inexistencia. Negarlo todo es, bueno, simplemente un sinsentido, el culto al cero, un intento desesperado por volver racional lo irracional, por hacer real el mundo de sus caprichos, de sus emociones sin sustento, de la fantasía más retorcida y sus deseos más arbitrarios.

En conclusión:  la relativización es el arma del anti-intelectual, de aquel que desea aparentar sabiduría, negando que exista la sabiduría misma, y debemos estar atentos a quienes la esgrimen, pues sus teorías no desprenden amor por el entendimiento o la pureza del pensamiento, ni son el antídoto al dogmatismo. Este tipo de posturas son de hecho el camino directo al dogma y la mutilación de las ideas:

 En un mundo donde la verdad depende de la opinión particular y subjetiva, ningún ideal es realmente sagrado. Como dirían Gorgias o Protagoras: toda opinión es falsa, o toda es verdadera - y por consiguiente falsa también-  Lo que prevalece es la opinión del déspota de turno, impuesta por la vía del arma y la sangre derramada. Todo sea en pro del orden, pues yo tengo la opinión más acertada, exclamaran.

Sin embargo, por más que queramos una realidad moldeable, que podamos cambiar a nuestro parecer, la realidad se erigirá allí, como muro indestructible, para recordarnos que no podemos huir de ella, ni falsearla a nuestro gusto.  Que no podemos escapar de la ley de identidad.

La razón y la verdad  tendrán siempre un juez imparcial: La realidad. Si el hombre se rehusa a aceptar la realidad como juez, entonces todo conflicto quedará a merced del reino de las emociones. En ese reino, gana el que logre imponer las suyas a los demás, el irracional, lo inhumano: El caos


Firma: Ayn Rand dijo alguna vez:   ''Quieren falsear el axioma de la existencia y la consciencia, quieren que su consciencia sea un instrumento no de percibir sino de crear la existencia, y que la existencia sea no el objeto sino el sujeto de sus consciencias – ellos quieren ser el Dios que crearon en su imagen y semejanza, creando un universo a partir de un vacío por un capricho arbitrario. Pero la realidad no puede ser engañada. Lo que ellos consiguen es lo opuesto de su deseo. Quieren ejercer un poder omnipotente sobre la existencia; en vez de eso, pierden el poder de su consciencia. Al rehusarse a conocer, se condenan a sí mismos al horror de una ignorancia perpetua''. 

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