Aún están a tiempo de ir a otro blog a leer otra cosa.

Voyeurismo Lírico es un polvoriento depósito de ideas al que vengo a divagar desde los quince años. Encontrarás artículos de opinión sobre ética, política y otros temas relacionados con la filosofía, así como también mis incursiones en la prosa poética y otras manifestaciones de la retórica.

Mis escritos son crípticos hasta para Turing y mis pseudoensayos son políticamente incorrectos (dos cualidades que, para colmo del lector, considero sendas virtudes). Las entradas con publicación previa al 2012 son francamente malas, y me avergonzaría de su existencia en la red si no fuera porque me recuerdan que, a pesar de todo, he aprendido a escribir durante estos años.

Bienvenido al blog que nadie lee, del infortunado estudiante de filosofía que tiene ínfulas de escritor pero vive en Venezuela.

domingo, 26 de agosto de 2012

Drogas: ¿Prohibir o Enseñar?


La mayoría conoce las fatales consecuencias de la farmacodependencia, o drogadicción - como comúnmente se le llama - y sin embargo, se estima que 180 millones de personas (aproximadamente, cifras de la Organización Mundial de la Salud - Naciones Unidas)  consumen estupefacientes y psicotropicos al día de hoy (Entre los que destacan la heroína, la cocaína, el ''éxtasis'' y el cannabis, o ''marihuana'').

Lo curioso al respecto es el estatus de ilegalidad que tienen la totalidad de estos estupefacientes en la mayoría de los países del mundo, con contadas excepciones como Holanda o Canadá, donde portar cierta cantidad de Cannabis (unos 30 gramos) no es considerado ilegal, o países como Costa Rica donde, aún estando prohibida, no hay problema con que sea consumida en establecimientos privados.

Esto último, el caso de Costa Rica, donde estando prohibida la marihuana se presume de igual manera que será consumida (Algo de lo que pueden estar seguros) hace pensar aún más -Por si las cifras de consumidores no dan ya cierta pista - en la ineptitud del estado en su labor para disminuir el tráfico y consumo de drogas.


De hecho, independientemente de las intenciones con que se prohíben las drogas, que, según se pretende, es en pro de la seguridad de los ciudadanos, hay que revisar si la mano del estado no termina causando más daño que el problema que pretendía remediar. Claro que este es otro tema tabú, pero las referencias no faltarán. 

Y es que, si la narcodependencia es causa de espantosos actos de violencia, crímen, familias separadas, pobreza y vidas destruidas, la prohibición de los psicotropicos ha dado origen a las mafias, las guerrillas, el lavado de dinero y con ellos numerosos y horribles crímenes de toda índole (Todo esto sin remediar el primer problema, el de la drogadicción).

La mano ''negra'' del estado



                                             Al Capone, gángster estadounidense.

Un claro ejemplo de las consecuencias negativas de las acciones del estado con respecto al consumo de substancias consideradas ''nocivas'' se pudo observar en Estados Unidos, durante las décadas de 1920 y 1930.

Una serie de religiosos e intelectuales liberales y sindicalistas de la izquierda se sumaron al apoyo de un movimiento en contra del libre consumo del licor, al que consideraban el principal motivo de atraso y pobreza en la clase media y baja. Esto termino con la instauración de la Ley Seca, es decir, la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas. Sin embargo La persistente demanda por bebidas alcohólicas provocó la fabricación y venta de licores de forma clandestina, adquiriendo estas unos precios altísimos en tal mercado negro, lo que provocó la formación de diversas bandas criminales y mafias, siendo la más famosa la de Al Capone.

Sus cifras de reclusos aumentaron de 4.000 en todas las prisiones federales (Para antes de la ley seca) a 26.859 presidiarios, habiendo crecido la delincuencia en vez de disminuir.

El millonario Rockefeller, quien había apoyado la causa de la prohibición, llegó a comentar : “En general ha aumentado el consumo de alcohol, se han multiplicado los bares clandestinos y ha aparecido un ejército de criminales”

Está de más comentar que la ley seca fue levantada poco después, pero sus consecuencias fueron irreversibles. Las mafias habían llegado para quedarse.



Un caso más contemporaneo es el de las ''FARC''. o ''fuerzas armadas revolucionarias colombianas'', grupo terrorista que obtiene gran parte de sus fondos del narcotráfico y que lleva a cabo todo tipo de secuestros, extorsiones y actos violentos, como la colocación de minas antipersona  y atentados bomba.

Hoy en día numerosas mafias y otra clase de grupos armados hacen su negocio con el tráfico ilegal de drogas, fracasando la mayoría de los intentos por parte de los gobiernos por conseguirles y desmantelarles en su totalidad. La mayoría de los casos exitosos y expuestos al escarnio público son solo el tope del iceberg - un enorme y problemático iceberg.

De hecho, dado el fracaso de estas políticas y la insistencia de los gobiernos por mantenerlas, se ha dado lugar a un sin fin de especulaciones sobre la clase de intereses que podrían tener determinados políticos por la proliferación de los negocios ilícitos y el dinero que estos mueven.


La gente hace lo que quiere


Comentarios tomados de un foro de discusión sobre la legalización del cannabis en Jamaica. Si, admito que deliberadamente tome los más hilarantes y agresivos que conseguí, pero lo importante es el trasfondo de aquello que intentaron expresar sus autores.

No sería la primera vez que alguien sugiere la legalización de ciertas drogas como medida de prevención del surgimiento de esta clase de grupos criminales, pero sus detractores son muchos más que quienes apoyan la noción. Argumentos no les faltan, por supuesto.

Una de las principales preocupaciones es que, de ser legales las drogas "fuertes" y pudiéndose encontrar ''al alcance de la mano'', o lo que es igual, de forma sencilla, en negocios especializados y con el agregado del cubrimiento mediático y publicitario con que son expuestas otra clase de drogas ''menos nocivas'' y aceptadas en la actualidad, como lo es el tabaco y el alcohol, su consumo se volvería una costumbre cultural,  o una suerte de hábito social legitimado por la costumbre y que arrastraría (¿no sucede ya?) a cientos de jóvenes sin criterio.

Las personas se imaginan que, aboliendo su prohibición, se duplicarían o incluso triplicarían los adictos al crack, la cocaína, el lsd y otros estupefacientes. Con ello, olas de crímenes, muerte, caos, la destrucción de la sociedad moderna...Y es que, ¡Imagínate!, con estas drogas en tus centros comerciales, en tus plazas, con afiches enormes promocionándolas, o apareciendo en artículos de revistas...¿Cómo podría no desatarse su consumo?...o al menos así se percibe.

La clave del asunto es que, si bien el consumo de drogas puede dar pie a toda la gama de calamidades antes descritas, es un hecho que, aún estando prohibidas, aquellos interesados en consumirlas harán lo posible por encontrarlas y pagaran cuanto sea por tenerlas en su poder. En la mayoría de los casos, arrastrados por una enfermiza adicción. En otros, como es el caso de los consumidores de cannabis, droga cuya adicción solo podría ser psicológica (y podemos ser adictos incluso a la cocacola o la nutella) la motivación es el simple placer o la curiosidad, y la droga es igualmente buscada.

Y es que no debemos engañarnos o querer engañar a los demás, las drogas son ilegales pero se encuentran presentes como si no lo fueran. Es tan sencillo adquirirlas como lo es comprar la leche en el abasto (siempre que conozcas los sitios, claro está). Decir lo contrario es caer en un caso serio de demagogia.

 Aquellos que quieren consumir, lo harán sea o no legal....

...Y aquellos que no lo desean, no lo harán aunque se la entreguen en sus manos de forma gratuita.


La educación en vez de la prohibición


Siempre es más sencillo decir ''no'' sin explicar por qué, pero no siempre trae los mismos resultados. En mi caso, considero que si se pretende combatir los problemas sociales ocasionados por el consumo de drogas, hay que hacerlo desde la raíz y considerando varios puntos importantes:


El problema no es el vendedor, sino el consumidor: Como decía antes, la gente hace lo que quiere. Y es que, un adulto debe ser libre de escoger su propio destino, incluso si este es el lento suicidio. El negocio de la droga se mantiene y prospera porque tiene público, al igual que un programa de tv ''basura'', como lo es un reality show: que tenga mucho público no es culpa de su ''malévolo productor''. El productor solo lanza su basura audiovisual como carnada, porque sabe que hay público sediento de morbo, drama ajeno y estupidez, dispuesto a picar al instante.

El punto es que, el problema no es el productor, pues de la prohibición a la venta de cierto producto no se sigue la solución al problema. No mientras existan  quienes deseen consumirlo.

Una educación pertinente: Si bien enseñamos a los jóvenes los efectos negativos que la droga ocasiona en la salud y todos aquellos trastornos psicológicos o desordenes mentales que nos puede provocar, hasta literalmente fundirnos el cerebro, de igual manera se les enseña a destruir sus mentes por otras vías más ortodoxas. Enseñamos a repetir y obedecer, pero no a pensar. Enseñamos a rechazar la mente como vía a la felicidad. Enseñamos el odio, el rechazo y la exclusión basada en prejuicios irracionales. Entonces, ¿Cómo nos sorprende que a la larga ningún joven se preocupe por la salud de su mente, si de igual forma le han criado para que no la utilice? ¿Por qué nos sorprende que algunos deseen escapar de la horrible realidad a la que son arrojados, sumergiéndose en el mundo de la locura auto-inducida?


Como discutí en la entrada de: ¿Radica la felicidad en la ignorancia? al hombre que le enseñan a rechazar la razón y buscar su felicidad ajeno a ésta, se ve conducido irremediablemente al mundo de los placeres. Placeres que van haciéndose insuficientes y que motivan al individuo a buscar emociones cada vez más intensas - y dañinas - de modo que aquel que comenzó evadiéndose con el alcohol, puede terminar adicto a la heroína.  Lo que sea con tal de evadir aquello que les hace daño: La realidad, el recordatorio de su fracaso en la vida.


Si enseñáramos a amar a nuestra razón, a alimentar nuestra mente y rechazar los dogmas o las extravagantes teorías misticistas o anti-intelectualistas, no sucedería que millones de personas trataran constantemente de apagar su mente y sus sentidos. Un hombre que ama su capacidad cognitiva, no desea hallarse sumergido en la inconsciencia, no desea huir de la realidad, sino aferrarse a ella y luchar por ella. Un hombre que ama la razón no quiere separarse de ella, y por tanto, no necesita de estupefacientes o psicotrópicos. 

Solución legal: droga libre, drogados no.

Así es, legalización de las drogas. Si bien es cierto que las mafias ya existentes no van a evaporarse incluso si se legalizaran todas y cada una de las drogas, el plan, introducido de manera ordenada, no solo es lo correcto con respecto a los derechos de cada adulto (como decía, con el derecho de introducir en su cuerpo las sustancias que convenga mejor) sino que evitaría la proliferación de nuevos grupos criminales por esta "rama" (Si, los delincuentes, también hacen lo que quieren y los de la vida "fácil" siempre encuentran otras vías para no trabajar).

Por supuesto, no soy un demente que ignora por completo el peligro de tener una calle llena de violentos zombies fuera de si. En una sociedad abierta ante la venta de drogas, debe haber un marco legal estricto que regule lo relacionado con su consumo. ¿A qué me refiero?.

Así como se detiene a quien conduce ebrio por su potencial para resultar un peligro para otros seres humanos, el consumo de ciertas drogas alucinógenas debería estar restringido al ámbito privado (Como sugiere Costa Rica) y por la misma razón. Esto es, cada quien en su casita, de modo que los organismos de seguridad pudieran estar equipados con mecanismos para detectar a quien esté bajo la influencia de una droga (aunque normalmente no es necesario ningún otro mecanismo que la vista y el sentido común) y capacitados para emprender acciones legales para quien transite en el estado deplorable del descontrol, aplicando castigos fuertes y significativos para evitar que se sucedan.

La seguridad es, o debería ser, lo primero, para cualquier estado.


Firma:  Como filántropo y admirador de la razón y su potencial, no puedo sino repudiar firmemente el consumo de cualquier estupefaciente o droga con el único fin de perder el conocimiento, de apagar los sentidos y la mente misma. Jamás he consumido algún estupefaciente de esa índole, ni me planteo hacerlo, pues lo considero una aberración. Sin embargo, respeto el derecho de otros a hacer con su mente y cuerpo lo que consideren correcto, siempre que no me afecte a mi u a otros de forma negativa.

Jamás avanzaremos como sociedad por solo la vía de la prohibición. Si queremos un mundo donde la gente valore su salud física y mental, debemos crear uno donde la gente ame su cuerpo y mente como un todo, y no que intente constantemente separarlos o poner uno por encima del otro. Y lo que es igual de importante, jamás avanzaremos si negamos a un hombre la libertad sobre si mismo, por más que pueda dolernos el camino que este decida para sí mismo.

2 comentarios:

  1. Drogas libres! pero todos en casita soñando con unicornios, buena solucion. Lo que no es prohibido no es tentacion

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  2. Estoy de acuerdo en tus puntos, es racional y lo ideal, como debería ser. Entonces ¿por qué no se opta por legalizar algunas drogas? aparte de los prejuicios sociales respecto las drogas ("sólo los criminales fuman hierva", por ejemplo. O "si legalizaran las drogas, la sociedad sería un caos"), si partimos de que el estado recibe dinero al permitir que dichos grupos operen, el legalizar las drogas sería perder una fuente de dinero (pero hay que diferenciar cuando un político lo hace voluntariamente o bajo chantaje y amenazas por parte de dichos grupos criminales), visto que al estado le conviene que la gente sea ignorante, por parte del mismo nunca habrá iniciativa de enseñar a la gente a pensar, sino lo contrario: hacer todo lo posible para evitar que la gente razone, de lo contrario se darían cuenta del tipo de gobierno y que pueden hacer algo para cambiar las cosas. ¿Qué hacer? no se puede esperar que el estado resuelva los problemas, claro está. Entonces ¿Qué hacer? si se vive en una cultura enferma, es natural que la gente se drogue para escapar de la realidad en la que viven, la solución es una revolución filosófica, lo cual llevaría muchos años.

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