Aún están a tiempo de ir a otro blog a leer otra cosa.

Voyeurismo Lírico es un polvoriento depósito de ideas al que vengo a divagar desde los quince años. Encontrarás artículos de opinión sobre ética, política y otros temas relacionados con la filosofía, así como también mis incursiones en la prosa poética y otras manifestaciones de la retórica.

Mis escritos son crípticos hasta para Turing y mis pseudoensayos son políticamente incorrectos (dos cualidades que, para colmo del lector, considero sendas virtudes). Las entradas con publicación previa al 2012 son francamente malas, y me avergonzaría de su existencia en la red si no fuera porque me recuerdan que, a pesar de todo, he aprendido a escribir durante estos años.

Bienvenido al blog que nadie lee, del infortunado estudiante de filosofía que tiene ínfulas de escritor pero vive en Venezuela.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Chinamitos, Unicornios y Apolíticos



Pareciera que autodenominarse ''apolítico'' es de gente progresista e intelectual. ''No me interesa la política'', dicen los eruditos del ''guayoyo'' y el cigarro. ''No me identifico con ninguna ideología'',  ''¡Yo no firmé el contrato social!'', o el bien consagrado: ''soy de mente abierta''.

Lo cierto es que se puede ser apartidista, también anarquista (O anti-estatista, que viene a ser lo mismo, y por cuanto te ganarías mi ¡Hurra!). Se puede repudiar a los representantes de la política nacional, e incluso mundial, y sin escarbar demasiado se puede sacar un camión de críticas a esas prácticas tan despreciables como (lamentablemente) ligadas al mundillo de la política: La corrupción, el burdo y vacío populismo o la idea maquiavélica del todo vale por mantener el poder. Lo que sobran son trapos sucios, de esos que se supone son secreto, pero que van de boca en boca como refrán popular.

Sin embargo, ¿Puede un individuo realmente ser apolítico? ¿A que nos comprometemos cuando hacemos semejante afirmación?

Lo primero que hay que preguntarse es, ¿Qué es la política?

Revisando la etimología de la palabra, damos con que proviene del griego ''Polis'', que puede traducirse como ''ciudad'', y ''politikós'', es decir ''ciudadano'' o ''concerniente a los ciudadanos''. Para los griegos la política era algo que concernía a todo ciudadano. El mismo Aristóteles consideraba al hombre como un animal político.

Y es que la política es más que el protocolo presidencial, o la demagogia de los gobernantes. Política es el IVA que pagas hasta por comerte un cachito en la panadería. Política es el papeleo para obtener un pasaporte. Política es cuando entre frustración y rabia pedimos justicia por un crimen que ha quedado en la impunidad. Política es pensar: ¿Cómo nos la arreglamos para lograr una mejor convivencia entre tanto caos?

Entonces, ¿se puede ser apolítico? Claro, suponiendo que hayas pasado tu vida como eremita, o en alguna isla desierta con un balón de volleyball. Pero en la vida como ciudadano es bastante difícil no forjar algún criterio. No creo que individuo en sociedad alguno (en sus plenas facultades mentales) pueda ser apolítico. Por más ignorante que sea en el tema, por más básicas que sean sus intuiciones al respecto, siempre tendrá una opinión.

Cuando emitimos juicios sobre nuestra sociedad y aquello que consideramos negativo en ella, pensamos en política. Cuando criticamos el desempeño del gobierno, pensamos en política. Cuando repudiamos el statu quo y soñamos con un futuro mejor: si, pensamos en política.

Sin embargo, como en la mayoría de los cosas importantes en la vida, el solo hablar al respecto no es suficiente. Por algo tenían los griegos la palabra ''idiotikos'' (idiota) designada para aquellos que se reservaban el ser partícipes de la política en su ciudad.


Retrato de un posible apolítico.

Nos guste o no, la política es la herramienta que se usa para encontrar entre todos esas ideas y propósitos que podemos tener en común y llegar a acuerdos que nos permitan a cada uno perseguir los medios que consideramos pertinentes para nuestra felicidad.

Decir que no te interesa la política es admitir que desprecias la responsabilidad por tu futuro y que no te importa lo que otros puedan decidir por ti.

Si tienes algo que aportar, apórtalo. Si tienes algo por lo que quejarte, protesta. No te conformes con ignorar la realidad, porque la realidad no va a ignorarte a ti. Rompe el molde del fanatismo intolerante, porque ser político no debe ser sinónimo de enajenación. Forja tu criterio, lee, investiga e instrúyete. No termines pidiendo una ‘’ayudaíta’’ (como la famosa María Bolívar), si puedes valerte por tu mente y esa capacidad cognitiva que la naturaleza te brindó. Y sobre todo, evita ser otra marioneta para algún ‘’amado líder’’, feliz de rodearse de borregos.

¿Y por qué, o por quién? ¿Por mí? ¿Por tu vecino?

No, porque el futuro que quieres para ti, tu familia o cualquier persona que aprecies, no es para dejarlo al azar. Porque hay que luchar por lo que deseamos, y la vida es muy corta para ahogarla en la apatía y el desdén.


Firma: Si puedes votar…vota.


3 comentarios:

  1. Creo que otra posible explicación por la que alguien sea desinteresado de la política (informarse de los sucesos políticos que ocurren donde vive)es como lo que sucede muchas veces en las fabulosas escuelas públicas: la primera vez que tienes la materia de matemáticas, puedes odiarlas o adorarlas por la manera en que las has conocido, por tu experiencia en ello; y el maestro es crucial.

    Si es un maestro autoritario (en las escuelas públicas casi no hay de ese tipo), si te obligan a aprender, si lo fantástico que es comprender que 1 + 1 = 2 se convierte en una tarea en la que te fuerzan hacer, lógicamente terminarás despreciándolas. Aunque en realidad deprecias la manera en que las has conocido, y puesto que es la primera vez que las conoces, crees que las matemáticas así son.

    Bueno, puede ocurrir lo mismo con la política (y cualquier otra cosa que se pretenda enseñar con los mismos medios).

    En mi país, un discurso político está asociado con aburrimiento, mucha palabrería larga y constante, usar muchas palabras pero sin decir nada en concreto, apatía, monotonía, y es que así son muchos discursos que se dan. Además, si agregamos el hecho que en tu sociedad esté de moda ser imbécil y que como a nadie le gusta la política, entonces "a mi tampoco", está peor.

    Es un hecho metafísico que el ser humano necesite política, siendo ésta una rama de la filosofía. Si personas pretenden vivir en una sociedad, han de establecerse las reglas para jugar el juego. Puesto que todo ser humano tiene un código moral con el cual basa su vida (consciente o inconscientemente, bueno o malvado, como el creer que no tener código moral es lo correcto), ha de establecer la manera correcta de interacción con otros seres humanos. Todos tenemos un político en nuestro interior. Negarlo es negar una parte de ti mismo por las razones que he dicho antes.

    Las únicas personas que pueden ser apolíticas son quienes vivan como en la imagen que has puesto :P muy buena, me dio risa.

    Saludos.

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  2. El gran Hayek lo dijo así: ''Todos tenemos escalas de valores, la mayoría de las veces diferentes, y en algunos casos irreconciliables''.

    Lo que significa que no podemos estar de acuerdo en todos los aspectos en sociedad, y toca negociar. La herramienta que tenemos para sopesar nuestras ideas, y elegir, como dije, los medios para que cada uno pueda perseguir sus fines, es la política.

    Como la filosofía, la política es inseparable del ser humano en sociedad.

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