Aún están a tiempo de ir a otro blog a leer otra cosa.

Voyeurismo Lírico es un polvoriento depósito de ideas al que vengo a divagar desde los quince años. Encontrarás artículos de opinión sobre ética, política y otros temas relacionados con la filosofía, así como también mis incursiones en la prosa poética y otras manifestaciones de la retórica.

Mis escritos son crípticos hasta para Turing y mis pseudoensayos son políticamente incorrectos (dos cualidades que, para colmo del lector, considero sendas virtudes). Las entradas con publicación previa al 2012 son francamente malas, y me avergonzaría de su existencia en la red si no fuera porque me recuerdan que, a pesar de todo, he aprendido a escribir durante estos años.

Bienvenido al blog que nadie lee, del infortunado estudiante de filosofía que tiene ínfulas de escritor pero vive en Venezuela.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Una Extraña Sensación De Inseguridad

“Las pocas o inexistentes políticas para combatir el crimen no aportan mayor cambio a la situación. La violencia genera más violencia y los delincuentes reciben el mensaje de que se puede matar sin tener castigo“ - Roberto Briceño León, presidente del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV)



¿Cuál es el propósito del estado? ¿Cuáles son las funciones del gobierno? Bien, ilustres pensadores como Locke o Hume dirían: ''permitirnos salir del estado de naturaleza'', o lo que es igual: salvaguardar la vida y la propiedad de cada individuo, protegiéndolo de la violencia del prójimo

Otros grandes filósofos y estudiosos de la política concluyen: de que el hombre otorga a ese ente artificial - que es el gobierno - el monopolio de la violencia , para poder gozar de una libertad y una prosperidad que no podría disfrutar si fuera ''libre'' de ejercer la fuerza bruta, digamos la coacción, deliberadamente en contra de quien considerase pertinente según su juicio.

Total, que es prioridad para cualquier gobierno el garantizar la seguridad de la vida y la legitima propiedad de cada ciudadano. He sido bastante redundante hasta este punto, y ciertamente no es mi objetivo dedicar esta breve entrada a hacer un exhaustivo estudio de la filosofía de la praxis, sino preparar terreno para plantear la siguiente pregunta:

¿Se encarga el gobierno Venezolano de combatir o castigar - debidamente - el hurto, el secuestro, el sicariato o cualquier otro tipo de acto violento de esos que azotan el país en la actualidad?

Cierto que para muchos Venezolanos esta podría resultar una pregunta capciosa. Durante décadas el problema de la delincuencia ha venido en aumento, pero particularmente, durante los últimos 14 años, la justicia Venezolana se ha puesto de brazos caídos y es cada vez más normal la impunidad y la corrupción dentro del sistema legislativo. 

Sin embargo, independientemente de las cifras de asesinatos que todos los fines de semana empapan de sangre los diarios y nos noticieros de la tv, la versión oficial del gobierno ha sido otra. Nos dicen que la violencia es ''solo una sensación'', sembrada por los medios de comunicación, e incluso que la CIA está detrás de los robos y las muertes (No hace falta mencionar al autor de estas singulares declaraciones) Y aunque para algunos esta explicación resulte más que suficiente, otros simplemente no pueden ignorar la realidad con apagar el televisor, o arrugar el periódico. Es muy tarde para ellos, porque algún familiar ha pasado a engordar las fatales estadísticas. 

Se cree que esta es la tecnología usada por la CIA para hacernos creer que en el país se roba y se asesina. La próxima vez que alguien diga haber sido víctima del hampa, o que un tipo de dudoso aspecto te pida, no muy amablemente, que le entregues tu billetera porque sino ''te quiebra'', pásale una mano por el cuerpo, no vaya a ser que se difumine y hayas estado a punto de caer en otra burda trampa. 


Si bien estamos de acuerdo con que no es culpa del gobierno el que exista la delincuencia, si es cierto que son responsables de ignorarla, de no castigarla correctamente, y por consiguiente, de que prolifere.  Después de tantos años de muertes tapadas, de violencia desbocada, de una fuerte ''sensación de inseguridad'' el gobierno nacional ha tirado la toalla en su estrategia ''HLL'' (Hacerse los locos) y han decidido tomar cartas en el asunto. 

Así es, la V república se dedicará, por primera vez - y menos de un mes de unas nuevas elecciones- de lleno a combatir al hampa...¿Pero cómo? ¿Cuál será la estrategia?

Toda una genialidad: 

¡PANCARTAS!

Así es, a la gente del ministerio de defensa le parece que si existen criminales solo puede ser por dos motivos (descartados los hologramas) o las armas los hacen amenazar y disparar, o es que nadie les ha dicho que no deberían hacerlo.  Habiendo estudiado la compleja psicología del delincuente, con estas dos ideas como premisa, y después de ver una maratón de ''Dora la exploradora'', decidieron que había que desarmar a los ''malandros''. Pero ya que entrar en confrontación es más bien engorroso, lo mejor sería producir en masa una serie de carteles (Como el mostrado arriba) y pegarlo en cada rincón del país, de modo que cohibiera a cualquiera con intenciones poco sanas.

Si el carismático y travieso Zorro no tiene más remedio que rendirse cuando le gritan ''¡Zorro no te lo lleves!'', imaginen los milagros que podrían hacer estos dichosos cartelitos.


¿Para qué sirven en realidad?

Volvamos a la seriedad para reflexionar con más caridad. En un país donde cada día nace un ministerio nuevo (Y cada vez más inútil que el anterior) es evidente que el interés nacional es el de mantener al mayor número de burócratas posibles, y este caso no es la excepción.  El capitalista tiene como condición de su éxito, a la hora de comerciar con un producto, el que la gente lo necesite, o que le parezca útil o provechoso de alguna manera objetiva o subjetiva. Pero en el caso del gobierno, siempre puede hacer de algo un item obligatorio, multando a aquellos que no lo posean.

Si para algo servirán los carteles, será para ingresar fondos a los ministerios por medio de la venta de los mismos, y sobre todo, con el cobro de las pertinentes multas. Y es que al gobierno, ni ahora ni nunca le ha interesado combatir la violencia, y menos si esta le sirve para dar de comer a toda una élite de votantes asegurados. Y es que el burócrata Venezolano, ese del dicho ''pónganme donde hay'', no va a morder la teta que le da de mamar.

En última instancia, si la prohibición de armas se llega a tomar en serio, y no es olvidada en el cajón de las leyes no respetadas de nuestro país (Junto a las normas de tránsito y cualquier tipo de educación y respeto ciudadano) solo afectaría al hombre honrado, que dueño de local o con numerosa familia que proteger en una zona peligrosa, carga un arma solo como última alternativa y sin intención de usarla a menos que se vea realmente amenazado. ¿Existe esa clase de hombre? En efecto, pero ya no tendrían como defenderse de ''la otra clase''.

¿Qué dice la gente?

La mayoría coincide que la delincuencia es un tema de educación (cosa que no podría ser más cierta) pero cuando uno espera oír buenas sugerencias, alternativas viables para un futuro mejor, fallan de nuevo al redirigir al estado la obligación de la educación. El mismo estado que ha fallado en protegerlos.
Claro que esta tendencia no es peor que la de aquellos que consideran al estado como libre de culpas por el crimen, como si Locke, Hume o Hobbes fueran solo pobres parias, y la verdadera prioridad del gobierno es la de fabricar deportistas olimpicos o pilotos de F1 que nos distraigan y entretengan mientras todo se va por el caño. Digo, si el gobierno no puede hacerse responsable por la protección de nuestra integridad ¿Para qué lo necesitamos entonces? Regresar al estado de naturaleza, ir directo a la anarquía, no sería en verdad muy diferente de lo que ahora vivimos, y traería como ventaja que nos libraríamos de mucha corrupción.

Lo cierto es que hoy día cualquiera se cree con derecho de abusar de los demás, vivimos en el país de los más ''gallos'', donde pocos se quieren a si mismos y menos pueden querer a nadie más. Donde ni en casa ni en escuela se educa, donde la ley voltea a otro lado siempre que se la requiere, donde el conformismo es el pan de cada día. No es que alguien en particular tenga toda la culpa, es todo un cóctel de unas y otras cosas. Un coctel molotov. 


Firma: Con la esperanza que éste o el próximo gobierno reconozca al crimen como su legitima competencia  y se decida a combatirlo. Porque la esperanza en el oclos hace ya mucho tiempo que la perdí.

 Algún día minarquía, algún día.

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