Aún están a tiempo de ir a otro blog a leer otra cosa.

Voyeurismo Lírico es un polvoriento depósito de ideas al que vengo a divagar desde los quince años. Encontrarás artículos de opinión sobre ética, política y otros temas relacionados con la filosofía, así como también mis incursiones en la prosa poética y otras manifestaciones de la retórica.

Mis escritos son crípticos hasta para Turing y mis pseudoensayos son políticamente incorrectos (dos cualidades que, para colmo del lector, considero sendas virtudes). Las entradas con publicación previa al 2012 son francamente malas, y me avergonzaría de su existencia en la red si no fuera porque me recuerdan que, a pesar de todo, he aprendido a escribir durante estos años.

Bienvenido al blog que nadie lee, del infortunado estudiante de filosofía que tiene ínfulas de escritor pero vive en Venezuela.

domingo, 10 de marzo de 2013

¿Causalidad o Casualidad? La superstición y la navaja de Ockham



Buscar el orden en un mundo causal, vaya obsesión para la humanidad. Filósofos, teólogos, matemáticos, físicos, comerciantes, campesinos, el hombre sentado frente a la barra del bar, el maestro que reprende al pupilo travieso,  la madre que pierde a su hijo en la sala del hospital, el soldado en pleno campo de batalla y el ludópata que lanza sus dados.

La relación causa y efecto parece no satisfacer a las mentes que constantemente se expresan en términos de premios o castigos para referirse a circunstancias  fortuitas de la vida. ¿De quién o por qué? para muchos la respuesta es "dios", pero la religión teísta no es la única fuente consciente de misticismo de la que beben los hombres para saciar su sed de respuestas. También lo es la superstición.

La vida misma, cargada de propiedades antropomórficas, como consciencia o raciocinio, es señalada como ente responsable del devenir humano. Si bien esto puede ser tomado como una excelente alegoría o metáfora,  es común escuchar enunciados más bien recelosos, del tipo: "No deberías hablar de esta manera, porque la vida te puede castigar''. o: "La vida te pondrá en tu lugar" (Esta vez, ''la vida'' como ente capaz de impartir justicia). Aquí la linea entre la metáfora y la superstición parece más difusa. ¿Nos expresamos previniendo al oyente de las consecuencias negativas que sus actos pueden acarrear, en modo de conjetura o hipótesis? ¿O llegamos a creer realmente en la acción de un karma mediador de nuestros actos?.

Lo desconocido, lo incognoscible, el destino y el azar:

Es evidente que para muchas personas es una gran dificultad el asumir las situaciones adversas o las desgracias a las que se enfrentan como meras eventualidades, lógica desembocadura de una serie de acciones. Tendemos a achacarlas a la mala suerte, a un orden de las cosas confabulado en nuestra contra. Ya sea por un sentimiento de culpa, o producto mismo de la frustración, nos ponemos en papel de victima ante un universo resentido y malévolo.

Espiritistas, mediums, chamanes o astrólogos (charlatanes en general) han hecho fortunas brindando explicaciones sobrenaturales y metafísicas a los insatisfechos con su fortuna. El movimiento de los astros; el acoso de algún malvado espíritu; las malas energías provenientes de algún enemigo oculto, dispuesto a lastimarnos con conjuros o simplemente con una mirada mal intencionada - con un ''mal de ojo''. Hay libros y libros al respecto, profesionales del timo y el cinismo que nos ofrecen sus mentiras reconfortantes para llenar el vacío y aplacar la incertidumbre de los más ingenuos.

Interpretadores de lo onírico, ávidos lectores de los pliegues de las manos, expertos en el humo del tabaco. Figuras que contribuyen al miedo de lo desconocido (o lo incognoscible) como también lo hacen los mitos que construimos al rededor de objetos que, al haber intervenido en una cadena de infortunios (o afortunada) son relacionados directamente con el suceso. Así, una camiseta puede considerarse catalizador de la prosperidad y la destrucción de un espejo como imán de la desgracia. El efecto placebo sustituye al ansia de entendimiento. El más absurdo silogismo es tomado cual sólido argumento, en un acto de conformidad y complicidad con el engaño. 

La búsqueda por anular el fenómeno del azar y predecir lo aleatorio lleva precisamente a ignorar o despreciar la ley de la causalidad. Lleva a erigir conceptos como el de destino, por el cual los estoicos renunciaban a su libertad en nombre de la determinación.  O por el que los predicadores del evangelio acuñaron tanto poder y riquezas, como los únicos capaces de ''salvarnos'' antes del inminente armagedón.  La creencia en el destino, además, como factor psicológico, permite al hombre huir a la responsabilidad por su presente o futuro, quien se repite que ningún esfuerzo puede (o habría podido) cambiar  lo que está destinado a suceder. Gotas de aloe para la victima del fracaso, sumida en la más deplorable cosificación. Herramienta de provecho para el buitre deseoso de poder.  Pero también edulcorante para la proposición de amor, recurrente en quien busca justificación a un sentimiento que no logra definir. 

El otro extremo, la epistemología apoyada sobre la total indeterminación, el mundo de la lotería de babilonia donde las causas son ciertas pero irrastreables, no es realmente diferente en sus fundamentos a la visión egocéntrica (ego sin un ''self") de un mundo planificado en torno a la existencia del hombre. El culto místico al azar en nada glorifica la idea de la voluntad. La pregunta: ''¿cual es el sentido de la vida?'' (pretensión absurda de proyecto divino) no se satisface con el relativismo encerrado en la proposición ''No hay sentido, es el desorden''...o bien la casualidad o como quiera llamarse.

Lo concreto y la navaja de Ockham:

La pregunta por un sentido universal de la vida demuestra una necesidad del hombre por encontrar un camino que seguir, o bien por entender el camino confuso que transita. Esto no significa otra otra cosa que el miedo o la negativa del ser humano a trazar su propio camino, de trazarse objetivos conscientes e independientes, de sostenerse sobre su voluntad. No existe estrictamente un sentido,  si lo pensamos como una razón de ser. El único hecho tangible es que somos y las razones u objetivos que deseemos cargar a nuestra existencia tienen que provenir única y conscientemente de nosotros mismos. Sin explicaciones sobrenaturales, sin excusas reconfortantes.
So who's afraid 
Of little abstraction? 
Can't get no satisfaction 
From the facts? 
You'd better run, homeboy 
A fact's a fact 
From Nome to Rome, boy. 

En la canción de Rush: "Roll the Bones", los músicos canadienses se preguntan: ''¿Por qué suceden las cosas?. Y a ello responden en el mismo coro: Porque suceden''. Cada efecto tiene su causa y cada causa tiene su efecto. No se trata de premios o castigos, sino de razones coherentes y consecuentes. No existe un deber ser metafísico, solo se ''debe'' efectuar una acción si queremos cumplir con los requisitos para determinado propósito. La vida, entendida como la vida de cada individuo, es una tábula rasa que adquiere sentido según quien la escribe. Tan simple como eso. Tan hermoso como eso.

We come in to the world and take our chances 
Fate is just the weight of circumstances 
That's the way that lady luck dances 
Roll the bones 

Esto no niega la existencia de máximas racionales, más bien las reafirma:  En el campo de lo humano, son las únicas válidas. El afán por cargar de significados mágicos y estrambóticos (es decir, ajenos a la causalidad) a las consecuencias lógicas de nuestros actos o a la cadena interminable de intervenciones humanas en sociedad (sin duda enorme en su complejidad, pero no imposible de abordar), no ha ayudado a esclarecer las incógnitas de la existencia ni ha convertido a los adeptos a semejante tendencia en seres seguros de si y de su relación con el mundo. Por lo contrario, nos ha hecho temerosos, nos ha llevado a cohibirnos por límites imaginarios, a sembrar terrores infundados y a concebir una imagen de la realidad como una trágica pesadilla donde el esfuerzo y el mérito pasan a segundo plano, a merced del capricho de alguna fuerza incontrolable para el hombre.
Jack, relax. 
Get busy with the facts. 
No zodiacs or almanacs, 
No maniacs in polyester slacks. 
Just the facts. 

Lo que ha permitido el desarrollo de la ciencia y de la sociedad humana en general, ha sido la tendencia a establecer fundamentos sobre lo concreto. A evitar los desvíos y alcanzar lo evidente. Esto no significa que la búsqueda por la verdad no sea una tarea sometida a los tropiezos o las confusiones, sino que el hombre debe saber lanzar su red al mar de la realidad con la intención pescar certezas, no adornados disparates sin correlato con la realidad. De nuevo, esto no quiere decir que la vía de la hipótesis no sea uno de tantos posibles y válidos caminos hacia la verdad, pero una suposición infundada no puede ser tomada jamás como un hecho. A lo sumo una teoría, pero jamás como una verdad tácita.  Así pues, muchas veces, a pesar de las expectativas fantásticas o los ingeniosos entramados que produce la mente humana, las respuestas a las cosas son las más sencillas.

Firma: ''Si un fenómeno puede explicarse sin suponer entidad hipotética alguna, no hay motivo para suponerla'' Razón tenía el señor Guillermo de Ockham.


Bonus: Disfruten del tema de Rush:



2 comentarios:

  1. Soy Miguel de Objetivismo.Org. Verás, para poder actuar en el mundo tenemos que presuponer la Existencia de la realidad, y las Leyes de identidad y causalidad, ahora bien, lo que no podemos hacer es porque carece de sentido y al hombre no le sirve de nada es especular sobre si existe un destino, o sobre el eterno retorno, el hombre está dentro de la realidad y como tal todos sus medios de percepción solo pueden mostrar lo que esta determina, y no puede trascenderlos para buscar un más allá, simplemente con afirmar que el Universo existe y se rige por Leyes porque de lo contrario no podríamos actuar ni vivir, basta, no cabe otra cosa.

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    1. ¿Qué tal Miguel? Si, eso es básicamente lo que he tratado de plasmar aquí. El puro "racionalismo" no nos lleva a conocimientos verdaderos sobre el mundo. Aristóteles diría A=A, y también diría que para conocer "A" este debe pasar primero por los sentidos. Un saludo.

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