Aún están a tiempo de ir a otro blog a leer otra cosa.

Voyeurismo Lírico es un polvoriento depósito de ideas al que vengo a divagar desde los quince años. Encontrarás artículos de opinión sobre ética, política y otros temas relacionados con la filosofía, así como también mis incursiones en la prosa poética y otras manifestaciones de la retórica.

Mis escritos son crípticos hasta para Turing y mis pseudoensayos son políticamente incorrectos (dos cualidades que, para colmo del lector, considero sendas virtudes). Las entradas con publicación previa al 2012 son francamente malas, y me avergonzaría de su existencia en la red si no fuera porque me recuerdan que, a pesar de todo, he aprendido a escribir durante estos años.

Bienvenido al blog que nadie lee, del infortunado estudiante de filosofía que tiene ínfulas de escritor pero vive en Venezuela.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

"El Ministerio de la Verdad".



Los mismos que en su momento desmontaron la "esfera Pepsi" y la taza de "Nescafé de Plaza Venezuela, (alegando riesgos a la infraestructura o violaciones a ciertas ordenanzas para la propaganda y la publicidad) son los mismos que hoy forran el país de esquina a esquina con la cara de Chávez o Maduro, ya sea en gigantescas vallas o en infinitud de pósters. Esos que ahora se quejan de una "dictadura mediática" que conspira en su contra, son aquellos que cuentan en su poder (entre concesiones denegadas y ventas forzosas) con al menos nueve canales de la televisión venezolana, (y la complicidad del resto) además del recurso de la cadena nacional obligatoria a través de radio y tv (instrumento utilizado religiosamente) y un jactancioso proyecto de televisión satelital a través del cual, el mandatario nacional, espera difundir "la verdad".

Los ingresos recaudados por la telaraña burocrática (Indepabis, Seniat, Cadivi...) más las ganancias del crudo vendido al "imperio"; toda la maquinaria del estado avocada a recordarnos, día a día, lo buenos gobernantes que son, lo maravilloso de sus obras y lo felices que debemos estar todos los venezolanos. Pero, aún así tiemblan de pavor y se tambalean los cimientos de la "revolución" ante cualquier opinión disidente. Cada objeción es un complot, cada opositor es un manipulador. Desmentir, justificar, acusar; he ahí su formula para gobernar.

Tenemos un gobierno que gasta millones en tapetes donde esconder todo el polvo y la suciedad que destilan. Como la anacrónica y empalagosa producción cinematográfica: "Bolívar, el hombre de las dificultades" (otro ejemplo de que en tiempos de fascismo no es necesario poseer talento para destacar en las artes, o en ninguna otra labor de mérito, mientras te ajustes a la "línea editorial" del partido de turno) donde a través de varias analogías no tan subliminales (repletas de guiños hacia la imagen en construcción del "comandante supremo") y el acostumbrado repertorio de eslóganes y frases cliché, querían vendernos otro capítulo de nuestra historia editado por su "Miniver", 



En esta versión "para jóvenes" de la constitución venezolana, Chávez es quien explica las leyes y nos recuerda a quien debemos guardar lealtad.


Y es que, después del bombardeo de verborrea sobre el cambio social, lo único que han transformado ha sido la historia del país. Hay que decir que en esta, la nación de los hombres con corta memoria, ha sido su mejor apuesta. "Nunca antes hubo soberanía"- recitan los fieles del chavismo- "ahora tenemos patria" - responden sus amos. Niños nacidos desde el 99' no conocen otra historia que la del régimen, ni otros axiomas que los chavistas. Se cambió el nombre a ciudades, parques y monumentos. Cada símbolo patrio fue modificado a logotipo, a "marca" que recuerda a los años de Chávez.

"Una mentira repetida mil veces..." Joseph Goebbels estaría orgulloso del "PSUV". Para todo modelo estatista los ciudadanos son solo medios "para un fin mayor", y este gobierno no es la excepción: El "leviatán" propagandista ha puesto los ojos y la firma del "amado líder" en todos aquellos dispuestos a beber del culto a la personalidad, forjando un ejercito de vallas publicitarias andantes.  Pero no es suficiente.  Han convencido a la mayoría de que cada labor cumplida, cada obra o cada servicio que lleguen a ofrecer es un favor que nos hacen (¡Por la vida doy certeza de que todo amante del estatismo sufre síndrome de Estocolmo!) No importa si es una función vital, un deber ineludible del estado, o solo un ridículo desperdicio de capital y energías en otra bomba de humo para distraer a la sociedad: nos hacen un favor y debemos agradecer que nos perdonasen así la vida. Bajo estas premisas es que ninguna institución pública recibe sus fondos si no se da a la labor de recordar constantemente lo bondadoso que ha sido el estado con ella. Si no se presta para la difusión de una buena imagen para el régimen, no merece la pena ocuparse de ello. Es por eso que universidades autónomas (como la histórica UCV) tienen que ir a paro para exigir un aumento salarial para sus docentes y conservar su libertad de pénsum al mismo tiempo: si no predicas "la palabra del señor", no les sirves; Si no te ajustas "al modelo", debes desaparecer.


Pequeña burgués realiza otra venta exitosa de su marca más demandada: Chávez. Y es que, si vistes Adidas o Nike, eres un esclavo del consumismo:¡un tonto con marca de ganado! Pero nada como decirle al mundo: "mi identidad se limita a la adoración de un militar". Nada como estar marcado por los gobernantes de turno.

El gobierno asume que somos idiotas o que nuestras facultades sensoriales están atrofiadas, pero concluir que todos sus adeptos son víctimas de su manipulación sería afirmar este punto. No; a diferencia de los teóricos de la izquierda, no concibo a los seres humanos como pobres infantes, inocentes y desprotegidos, que sin querer son comandados por quienes les engañan (o que, siguiendo su discurso, lo que necesiten es "la guía correcta"). No, pero si son cómodos y flojos. La capacidad de razonar es volitiva y la mayoría decide prescindir de ella. Muchos desean ser ordenados, guiados, conducidos, pues ello les resta el peso que supone hacerse responsable por una idea propia y sus consecuencias. Aquí pasa como cuando, en la escuela, la mayoría se hace cómplice de los bravucones: está la actitud acomodaticia; subirse al bando "ganador", hacerse de un sustituto de orgullo y sentir la satisfacción de imponer su preferencia a quienes la sufren como una desgracia. Si, muchos son "estafados", pero no exentos de culpa; la culpa de quien se queda con el encabezado pero no lee la noticia. La flojera intelectual es su pecado - y es intransferible.


Al igual que con el "doblepensar" Orwelliano, muchas veces no es la ambigüedad o la falacia, sino el cinismo más desvergonzado y aceptado como prueba fehaciente de "razón", lo que erigen estos hombres como escudo protector (ante sus propios cerebros, principalmente).  La realidad cotidiana los golpea directamente, pero el impacto no puede aturdirlos más. La apariencia ha de ser defendida ante todo, incluso los propios hechos.  La intransigencia, no sobre el ideal, sino como medio para imponer. ¿Imponer qué? da igual. Humillar, vejar, regodearse ante ello, ni siquiera porque se conquiste una victoria real, sino por un placer sádico, morboso, de vernos a todos empotrados en la miseria. Lo decadente es lo considerado "virtuoso". Sociedad nihilista. . Esa es la supuesta "democratización" de la cultura: una bajeza disponible para cualquiera, hecha norma. 



Su problema es que, por más que se nos embuta con propaganda, algunos cuantos venezolanos no terminan de aceptar que "dos y dos son cinco". ¡Y mira que trabajan duro en ello!. La versión del país que ofrecen los medios se asemeja esas paupérrimas hamburguesas que las cadenas de comida rápida presentan como suculentos manjares en las fotos. Constantemente somos víctimas de la publicidad engañosa del gobierno (que, a diferencia de la capitalista, esa que pintan como la manipulación por antonomasia, ésta la pagamos nosotros). ¿Acudirá el "Indepabis"? ¿Dónde quedará mi protección al consumidor?. Una breve risa ante el doble rasero: "Capitalistas malos, socialistas buenos", "dos patas malos, cuatro patas buenos".  Para los teólogos de izquierdas somos "alienados por el capitalismo", pero el socialismo solo "nos sugiere verdades".


La realidad puede ignorarse o esconderse, pero no falsearse. Y dicen que un hecho vale más que todo un mundo de promesas. ¿Qué ha de temer aquel respaldado por la firme base de sus actos? pero es justamente el temor el que mueve a estos sectarios y sus tribunales inquisidores. Siempre apuntando, siempre a la defensiva: "conspiradores, boicoteadores, ¡mentirosos! ¡manipuladores!". ¿Libertad de expresión? de momento sí (aunque la censura comienza a manifestarse fuertemente en medidas como ésta) pero con consecuente agregado de lágrimas y acusaciones por parte de la nueva élite de conservadores, de los los abanderados del establishment: Esos que acusan a la "cuarta república", pero que sentados a una misma mesa son indistinguibles para el resto de los animales.

Firma:  Esta breve entrada, en este blog casi desconocido, es propensa a ser acusada de tener un impacto mayor en la sociedad que todo el mecanismo de propaganda gubernamental. Y están en lo cierto: la más pequeña verdad, es el arma más poderosa. El conocimiento nos hará libres.


3 comentarios:

  1. Hay que recordar que las "creencias" no se basan ni en la verdad ni en la realidad, son siempre síntomas de lo que se quiere, se sueña, se anhela, pero nunca se basan en algo tangible. Hay creencias que contribuyen a la creación, otras, por el contrario, son ciegas y por ende estériles para crear algo. Este tipo de gobierno, regímenes, o pseudo-ideologías se basan en criticar a lo anterior, no para mejorar, ni siquiera para cambiar, sino solo como estrategia para posicionarse e imponerse, es como el que se vuelve peor de lo que critica. Por supuesto tienen que mantener el discurso de que están siendo saboteados, perseguidos, amenazados porque esa es la manera en que pueden sobrevivir, hablando de teorías conspirativas para darle a la gente el capítulo interesante de la novelucha revolucionaria. Lo más lamentable de todo es saber que esta es una mediocracia que tiene tanto adeptos que se podría creer que el país está repleto de ellos...

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  2. excelente! totalmente cierto ...la actual verdad de un país que una vez se llamo Venezuela y que de el NO queda nada gracias a una robolucion disfrazada

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  3. excelente! la verdad actual de un país que una vez se llamo Venezuela...hoy destruido, ya de el NO queda sino restos gracias a la robolucion disfrazada!!

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